Chatbot, GPT, asistente, agente... En el día a día se usan como sinónimos, pero detrás hay herramientas muy distintas. Saber cuál es cuál te evita pagar por algo que no necesitas.
El chatbot clásico
Responde con respuestas preparadas a preguntas previstas. Es útil para dudas muy repetidas (horarios, estado de un pedido), pero se pierde en cuanto la conversación se sale del guion.
El GPT personalizado
Era una versión de ChatGPT con instrucciones y documentos de tu empresa. Entendía preguntas abiertas y respondía con tu información, pero vivía dentro de ChatGPT. OpenAI ha anunciado que los GPTs personalizados dejan de funcionar el 11 de diciembre de 2026, así que quien los use tiene que migrarlos.
El asistente de IA a medida
Hace lo mismo que un buen GPT (entiende, responde y redacta con tu información) pero no depende de una sola plataforma: puede estar en tu web, en tu correo o en tus herramientas de trabajo. Lo explicamos en asistentes de IA a medida.
El agente de IA
Además de responder, actúa: consulta tu CRM, prepara un presupuesto, crea una tarea, envía un borrador de correo o actualiza una hoja de cálculo, siguiendo las reglas que le pongas. Es el paso de "me ayuda a pensar" a "me quita trabajo de encima". Mira ejemplos en automatizaciones con IA.
¿Cuál necesita tu empresa?
- Si quieres responder dudas repetidas de clientes: un asistente en tu web.
- Si tu equipo pierde tiempo buscando información interna: un asistente con vuestra documentación.
- Si hay tareas con pasos fijos que se repiten cada día: un agente que las haga.
- Si ya usas GPTs: migrarlos antes del 11 de diciembre.