La pregunta más habitual cuando una pyme se plantea usar inteligencia artificial es cuánto va a costar. La respuesta honesta es que depende menos de la tecnología y más de qué tarea quieres resolver. Estos son los factores que mueven el precio.
1. Qué tarea automatizas
No cuesta lo mismo un asistente que responde preguntas con la documentación de tu empresa que un sistema que lee facturas, las comprueba y las carga en tu programa de contabilidad. Cuantos más pasos y más decisiones tiene la tarea, más trabajo de diseño y de pruebas necesita.
2. Con cuántos programas se conecta
Una solución que vive sola es rápida de montar. Cada conexión con otra herramienta (tu CRM, tu correo, tu ERP, una hoja de cálculo compartida) añade trabajo, y es justo ahí donde suele estar el ahorro de tiempo de verdad.
3. Cuántas personas lo usan
Muchas herramientas de IA cobran por usuario o por volumen de uso. Antes de decidir conviene saber cuántas personas del equipo lo van a usar y cuántas veces al día.
4. Puesta en marcha y mantenimiento
Lo normal es un pago inicial por diseñar, conectar y probar la solución, y una cuota mensual que cubre el uso de los modelos de IA, el mantenimiento y los ajustes. Desconfía de las soluciones sin mantenimiento: los modelos y las plataformas cambian, como ha pasado con la retirada de los GPTs de ChatGPT.
5. La formación del equipo
Una herramienta que nadie sabe usar no ahorra nada. Reserva tiempo, y algo de presupuesto, para que el equipo aprenda a sacarle partido. Por eso ofrecemos también formación en IA para empresas.
Cómo saber si compensa
Haz la cuenta al revés: cuántas horas a la semana se van en esa tarea, quién las dedica y cuánto cuestan. Si la automatización recupera buena parte de esas horas, el retorno suele llegar en pocos meses. Si la tarea ocupa diez minutos a la semana, probablemente no merece la pena.
Te hacemos la cuenta gratis
En la consultoría gratuita revisamos contigo la tarea, te decimos qué solución encaja y cuánto tiempo puedes ahorrar, antes de que inviertas nada.